¿Quién no está suscrito a uno o varios newsletters? De un tiempo a esta parte, los boletines electrónicos están alcanzando una notoriedad y una aceptación entre los usuarios, que llama la atención de propietarios de websites, agencias de publicidad, etc.
En primer lugar, habría que definir brevemente que entendemos por newsletter. Nos podemos encontrar con diferentes denominaciones: newsletters, e-zines, boletines... que describen el soporte de contenidos dirigidos al buzón de correo electrónico. La clave de un newsletter es que partiendo de una comunicación unidireccional, se llega a contar con la interactividad del usuario, en tanto en cuanto podemos encontrar una comunicación más personalizada basada en el conocimiento de nuestros suscriptores.
Un editor, como creador de contenidos, debe buscar soportes para hacer llegar al máximo número de usuarios su mensaje: a través de su propia web, a través de otras webs con las que firma acuerdos de colaboración o a través de boletines electrónicos, que llevan su mensaje al buzón de correo electrónico del lector. En la búsqueda de estos soportes, debe contar como elemento clave la rentabilidad de cada soporte. Y ahí es donde el newsletter puede actuar con cierta ventaja. Podemos desarrollar múltiples boletines en función de las demandas de nuestros lectores y el grado de personalización que permitan nuestros contenidos.
Si nos centramos en la utilización de newsletters como soporte de nuestra publicidad, este tipo de soporte se está configurando como alternativa al website, en tanto en cuanto las posibilidades de alcanzar al usuario de manera más personalizada y midiendo el retorno de la inversión, de una forma más rápida y exacta, supera las posibilidades, al menos de forma cualitativa, de un sitio web, donde la segmentación supone hacer un esfuerzo de imaginación.
Si conocemos a los usuarios, en este caso suscriptores, conocemos que información demandan y cómo responden a los diferentes enlaces que ponemos a su disposición, tendremos el camino abierto a una comunicación personalizada y, por tanto, más efectiva.
El camino para muchos anunciantes está claro: se debe trabajar en la personalización de la oferta y de la comunicación. Cuanta mayor personalización dotemos a nuestros mensajes, mayor efectividad, dado que estamos ofreciendo a nuestros clientes potenciales aquello que está más relacionado con sus demandas reales de información.
¿Cuál es el formato perfecto para nuestra publicidad en boletines? Como siempre dependerá del objetivo de nuestra comunicación. También hay que tener en cuenta las limitaciones que pueden tener algunos usuarios, cada vez menos, para recibir mensajes en formato HTML. Personalmente, me inclino por apostar por boletines en formato HTML (o web) que aportarán mayores posibilidades gráficas y de recuerdo de marca.
En nuestro país, podemos encontrar boletines electrónicos en muchos websites, siendo habitualmente un soporte promocional del website, de comunicación periódica con sus usuarios llevando al buzón del suscriptor las novedades que puede encontrar en las páginas. Es decir, el newsletter depende del website y no aporta nada que no pueda ser encontrado en el website. No es un soporte independiente y, por lo tanto, es complicado que pueda rentabilizarse.
Internacionalmente, tenemos de todo, pero cada vez con más fuerza se están imponiendo las redes de newsletters que agrupan a millones de suscriptores y surgen como herramienta imprescindible para los anunciantes.
En USA destaca la red de PennMedia (www.pennmedia.com) que alcanza más de 31 millones de suscriptores y que ofrece una amplía variedad de temas y editores. Más cerca, en Italia tenemos a Buongiorno.it (www.buongiorno.it) que alcanza a más de tres millones de suscriptores de sus newsletters.
¿Conoce nuestro editor de boletines electrónicos?